GUADALAJARA, JALISCO /MAY/2014).- “De qué sirve tener un local si no se puede trabajar”, dice Alfonso Francisco Vázquez.
Han pasado dos semanas desde que 140 comerciantes de herbolaria,- más 50 que comer ciaban productos orgánicos en el mercado Corona, fueron reubicados en la plaza Agustín Rivera, localizada frente a la Preparatoria Jalisco.
Dos semanas y todavía no les llega la luz.
El colmo es que ellos requieren la electricidad para trabajar.
Elaboran manualidades y bolos para fiestas y necesitan de la pistola de silicón para realizar sus artesanías.
Pero la luz se les niega aquí, porque en Zaragoza y Santa Mónica las redes eléctricas ya han sido instaladas por los aires.
Jesús Mora Hernández es de los más tristes en esta plaza que huele a hierbabuena, eucalipto y manzanilla.
Vende plantas medicinales que pronto se echan a perder con el calor que hace debajo de una carpa metálica en la que reina la oscuridad.
Ni las velas para rezarle al santo de su preferencia, ayudan a aminorar las soledades.
Van y vienen comerciantes, pero los clientes apenas se asoman.
“Ahorita vendo menos de 10% de lo que vendía allá, pero qué más.?... Casi casi nomás saco mercancía para volverla a guardar... o a tirar”, dicen....
El señor Jesús tiene más de 70 años y está enfermo de sus articulaciones.
“Es la edad, por lo mismo ya no me dan trabajo donde sea”.
El éxodo que muchos han pensado es volver al origen del mercado: el comercio informal. Reclaman que el Ayuntamiento tapatío no haga promoción y publicidad, como fue el compro miso.
Francisco Castillo Madrigal, secretario de Servicios Públicos del municipio, confirma que la Comisión Federal de Electricidad está a punto de entregar un transformador especial, “pero no habrá luz para todos los puestos, sólo para los que lo requieran”.
Se espera que esta semana termine el suplicio por este servicio.
Ahora, el siguiente punto a resolver son los baños, porque los que hay son insuficientes.
Y del olor, mejor ni hablar./el informador.
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