miércoles, 20 de enero de 2016

VIRGEN DE LA CANDELARIA, PARTE DE SU HISTORIA.

Tecomán, Colima, México (EAM).- La imagen de la Virgen de la Candelaria que actualmente se venera en el templo de Santo Santiago de nuestro municipio, se considera que fue traída por los misioneros españoles que llegaron con los conquistadores a posesionarse del pueblo indígena de Caxitlán, que era la capital del antiguo señorío de Colimán.
Es opinión unánime que fue esculpida en España.
Según las investigaciones del presbítero y licenciado Roberto Urzúa Orozco en sus primeros trabajos publicados desde 1970, cuyo texto Coliman, Caxitlán y Tecomán, aporta noticias sobre estas tierras del llamado occidente mesoamericano.
Tecomán fue asiento de la Villa de Colima y la funda en Caxitlán, el 25 de julio de 1523, Gonzalo de Sandoval al arribar a estas tierras.
En este ámbito de la historia tecomense, se ubica el culto de la Virgen de la Candelaria, cuya imagen es venerada cada 2 de febrero.
Está en ese símbolo un fervor popular, estando presente desde 1528, cuando llegó a este valle de Tecomán, por el puerto de San Juan de Alima, traída por los primeros Misioneros, evento citado por Antonio Flores Galicia.
Es interesante observar que en la cronología de los pueblos de la región está viva la presencia de la Virgen de la Candelaria: Caxitlán 1528, donde calamidades como sismos, peste y un incendio que destruyó su templo, obligan su traslado a Santiago de Tecomán, en 1800.
Al establecerse los conquistadores en Caxitlán y al afianzar la fe del catolicismo, la imagen de la Virgen fue venerada como la patrona de Caxitlán.
Sin embargo, después de la conquista, se pierde mucho rastro histórico de la vida de San Francisco Caxitlán, que así fue nombrada por los conquistadores y es hasta 1763 cuando se tienen más claras noticias de esa población situada en las cercanías de lo que hoy es el poblado de Caleras.
Al cambiar los españoles la capital del reino conquistado que fue la primera Villa de Colima a la población de Tuspa, hoy Colima, quedaron en la antigua sede muchos españoles que ya habían encauzado negocios, y para fines del siglo XVIII era un pueblo en el que se había desarrollado el mestizaje, perviviendo un alto porcentaje de indígenas.
La fiesta de la Virgen de la Candelaria en Caxitlán seguía siendo, sin embargo, auspiciada por los españoles.
Fue en los últimos años del siglo XVIII cuando principió la decadencia de Caxitlán.
En 1800 hubo un gran incendio que destruyó el templo y en 1820 el poblado fue asaltado y quemado por los insurgentes, acabando con lo que quedaba.
Al sobrevenir, en 1800, la virtual desaparición de Caxitlán, después de la destrucción del templo por el incendio, se cambió la cabecera parroquial, pasando de San Francisco de Caxitlán al templo de Santiago de Tecomán, poblado que incrementó su población en virtud de la emigración que se suscitó en la antigua cabecera, y que favoreció tanto a Valenzuela como a Tecomán, donde era patrono Santo Santiago, en cuyo honor se llevaban a cabo fiestas anuales que tenían como característica ser festejos de indios.(Pablo Ávila Martínez)

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